viernes, 11 de septiembre de 2009

PROYECTO DE DECLARACIÓN SOBRE PUNTA QUERANDÍ

Proyecto de declaración sobre Punta Querandí presentado en el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires por el Senador Daniel Expósito. Atento a la problemática expresada por los vecinos de la zona, se presentó la iniciativa para que las tierras continúen en manos del Estado para luego puedan ser declaradas reserva natural integral garantizando de esta forma la preservación de los sitios arqueológicos y sagrados de los pueblos originarios.

PROYECTO DE DECLARACION DE LA H. CAMARA DE SENADORES

EL HONORABLE SENADO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

DECLARA

Declara que vería con agrado que el Poder Ejecutivo Provincial solicite al Poder Ejecutivo Nacional que las tierras linderas al Canal Villanueva, en las inmediaciones de Dique Luján – Villa La Ñata, Partido de Tigre, pertenecientes al Estado Nacional y administradas por la ADIF S.E. -Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado- no sean vendidas a particulares y sigan siendo propiedad del Estado, para que el mismo garantice la preservación de los sitios arqueológicos y sagrados de los pueblos originarios.

FUNDAMENTOS

LA PLATA, 02 DE SEPTIEMBRE DE 2009.

HONORABLE SENADO:

La empresa EIDICO (Emprendimientos Inmobiliarios de Interés Común) se fundó en el año 1994 con la finalidad de construir un barrio (hoy llamado Santa María de Tigre) para un pequeño grupo de personas, en la zona denominada Nuevo Tigre, que en ese momento se encontraba poco desarrollada.

A este emprendimiento, le siguieron otros barrios que han significado un impresionante crecimiento urbanístico en la zona, pero al mismo tiempo han generado un gran impacto ambiental.

De esta forma ha quedado conformado el complejo Villa Nueva, que comprende un área de aproximadamente 850 ha. e incluye 11 barrios náuticos: 4 de ellos ya han sido terminados (San Agustín, Santa Catalina, Santa Clara, San Isidro Labrador); mientras que los barrios San Benito, San Francisco, San Gabriel, San Juan, San Marco, San Rafael, Santa Teresa, se encuentran en plena construcción

Es necesario destacar que San Benito se encuentra en el extremo norte de Villa Nueva, junto a San Marco, y tiene una superficie de 65 hectáreas y 280 lotes. EIDICO, en su página web, informa que los linderos de todo el barrio son el canal Garín, el canal Villanueva y la parte del puerto del barrio San Marco, incorporando de esta forma a su emprendimiento los lotes del Estado que se encuentran entre el barrio y el canal Villanueva.

Sobre esos lotes, administrados antes por el ONABE y ahora por la ADIF S.E. -Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado-, corría el ramal del ferrocarril que unía Ingeniero Maschwitz (Escobar) y el Dique Luján (Tigre) y en las inmediaciones a los nuevos barrios privados estuvo alguna vez la parada intermedia Kilómetro 4 del ramal que corría de Ingeniero Maschwitz (Escobar) hasta Dique Luján (Tigre).

Previo a estos emprendimientos, esta zona del Partido de Tigre estaba habitada por unos pocos vecinos, que respetaban y cuidaban las condiciones naturales y medioambientales. El avance inmobiliario de la empresa EIDICO ha afectado la calidad de vida de los mismos, no sólo por el gran impacto ambiental que estas construcciones han provocado en el medio, sino porque las mismas han ido rodeando a dichos vecinos, dejándolos en un estado próximo al aislamiento.

Desde hace años el acceso a estas tierras se realizaba por la calle Brasil (que separa los partidos de Tigre y Escobar), pero en estos momentos dicha calle sólo es transitable hasta el arroyo Garín, en donde se corta el paso debido a la rotura del puente que dataría de hace más de 30 años.

Tiempo atrás, la empresa comenzó con las tareas de remoción de tierras, endicamiento y relleno en el último emprendimiento, Barrio San Benito, incluyendo la construcción de una gran laguna artificial, similares a las que se han construido en anteriores emprendimientos de la empresa EIDICO en la zona.

El avance inmobiliario de la empresa EIDICO se ve claramente reflejado en su propia web en donde tiene declaradas construcciones por un valor de 250 millones de dólares en la zona de Tigre y Escobar. Solamente San Benito, el barrio en homenaje al Papa Benedicto XVI, a pocos metros del sitio arqueológico de Punta Canal, tiene un valor de 11.2 millones de dólares. Debido a la filiación católica de la desarrolladora, todas las urbanizaciones reciben nombres de Santos. Otras desarrolladoras son más laicas, pero todas ellas emprendieron la Colonización de los humedales.

Muchos de los barrios náuticos construidos en el delta destruyeron sitios arqueológicos de mil años de antigüedad que contenían enterratorios humanos, instrumentos realizados en diferentes tipos de rocas, alfarería, huesos y restos de la fauna que habitaba en el pasado con anterioridad a la llegada del colonizador europeo. Estos emprendimientos, no sólo obstaculizaron su debida preservación, sino que además generaron un grave impacto ambiental en la zona, ya que para construir los complejos cerrados en tierras inundables, fue necesario rellenar y elevar el terreno, desviando los canales de agua y creando lagunas artificiales.

Según miembros de organizaciones ambientalistas, los rellenos y endicamientos producen “un desvío al curso natural de las aguas que va a provocar un aumento de la erosión, dificultad de drenaje con la consecuente inundación y la desaparición del filtro natural del curso que desemboca en el Río Lujan, lo que generará un incremento en la contaminación”.

Todo esto ha llevado a que los vecinos, que habitan la zona desde hace más de 50 años, manifiesten su preocupación debido a que nadie controla el accionar de la Empresa EIDICO, ni tampoco la utilización irregular que ésta hace de los predios del Estado.

Los alrededores del Canal Villanueva y otros cursos de agua de los humedales del Delta son ricos en yacimientos arqueológicos que guardan la memoria de los pueblos que habitaron la región, como los chaná, guaraní y querandí, aunque las denominaciones se prestan a confusiones porque en muchos casos no corresponden a los nombres dados por los propios pueblos. Lo cierto es que historiadores y arqueólogos estiman en varias decenas de miles las personas que a la llegada de los primeros europeos habitaban los actuales partidos bonaerenses ribereños (Zárate, Campana, Escobar, Tigre y San Fernando). ¿Qué pasó después? Es tema de controversia. El arqueólogo Daniel Loponte, del INAPL, plantea que en el siglo XVI la Corona Española hizo un eje de colonización entre Buenos Aires, Santa Fe y Asunción. Era una zona muy transitada, donde empezaron a instalarse las estancias. Y lo que hicieron los colonos fue empujar a los grupos aborígenes para el interior de la región pampeana. "Por eso tuvieron que importar negros. Los gobernadores de Buenos Aires pedían brazos para trabajar porque no había indios", afirmó.

Los cambios y las migraciones impuestas generaron lo que se conoce como proceso de etnogénesis: la aparición de nuevos grupos étnicos. En el caso del pueblo Querandí -que estaría vinculado a los cementerios indígenas-, en el siglo XVII desaparece de los documentos históricos con tal denominación. "Lo más probable es que los Querandíes hayan pasado a formar parte de los grupos que en el siglo XVIII se llamaron Pampas o Serranos y que ya en el siglo XIX empiezan a denominarse, sobre todo al norte de la región Pampeana, como Ranqueles" Otra denominación que aparece en la época es la de Tehuelches: "Hay hipótesis linguísticas de que estaban emparentados con los Querandíes".

Para el especialista lo más probable es que queden "gotas de sangre de los Querandíes en los grupos de la Pampa y del sur de la provincia de Buenos Aires". A diferencia de los Ranqueles y Tehuelches, no existen comunidades contemporáneas que se reivindiquen parte del pueblo Querandí.

Un yacimiento arqueológico fue localizado debajo de un terraplén ferroviario de principios de siglo XX que atraviesa el paraje Punta Canal, a pocos metros de la desembocadura del arroyo Garín. Al lugar se lo conoce así porque allí terminaba el Canal Villanueva, hasta que EIDICO en el 2000 prolongó el curso de agua para hacer la entrada al barrio Santa Catalina -el primer lanzamiento del complejo Villa Nueva.

Semanalmente vecinos, ecologistas, pueblos originarios, historiadores, organizaciones sociales, partidos políticos, entre otros, visitan los restos del cementerio indígena de Punta Canal a 40 km. de Buenos Aires. Allí se realizan ceremonias para recordar los antepasados de las poblaciones bonaerenses, se levantó una apacheta para identificar el lugar, según la tradición religiosa de los Pueblos Originarios, y se selló un compromiso de pedir la preservación de Punta Canal, tal el nombre técnico del Cementerio.

Se estima que Punta Canal tendría mil años de antigüedad, siendo ocupado por grupos étnicos que se trasladaban por la llanura pampeana y la zona del Delta, movimiento que a la llegada de los europeos realizaban los Querandíes.

Se estima que la mayor población indígena del país se concentra en el área metropolitana de Buenos Aires. Una gran parte de ellos o sus familias migraron hace décadas por motivos económicos desde distintas regiones. Aparte de luchar por mejores condiciones de vida en la gran urbe, hay quienes realizan acciones en pos de visibilizar los atropellos que se viven en las comunidades de rincones alejados de la Capital Federal. Ellos son el núcleo de quienes se están comprometiendo con defender los cementerios del Delta bonaerense.

El Centro de Registro del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, dependiente del Instituto Cultural Bonaerense, es el órgano oficial que se dedica al cuidado, conservación y protección del patrimonio arqueológico y paleontológico en el ámbito de la provincia. Su coordinador, el arqueólogo Fernando Oliva, en diálogo con La Flecha (Radio Estación Sur 91.7 FM de La Plata) manifestó que hay numerosos yacimientos que se encuentran en riesgo por el avance de la construcción de barrios privados. Señaló a la zona del Delta de Tigre como una de las más afectadas y habló sobre la necesidad de implementación de una evaluación de impacto arqueológico para los grandes emprendimientos inmobiliarios. Asimismo expresó que “no se tiene una conciencia de protección del patrimonio y que en particular en Buenos Aires no hay un sentido de reconocimiento hacia los pueblos originarios y la historia pre-hispánica”.

El arqueólogo remarcó que en Buenos Aires vivieron sociedades indígenas por más de 10 mil años y que no hay un conocimiento pleno de lo que significa cuidar ese patrimonio. "El problema acá en Buenos Aires radica en que se produjo una guerra durante la constitución de la provincia, en donde se puede decir que hubo comunidades indígenas que fueron matadas y delitos de lesa humanidad", declaró Oliva. "Lo que hay que tener en cuenta es que el patrimonio arqueológico es un recurso no renovable, y que es la evidencia material de las sociedades indígenas que vivieron en el pasado, es un patrimonio que ayuda a reforzar la identidad, a rearmar, a revalorizar todo el pasado de los 10 mil años de historia", señaló.

En Baradero, dentro de la provincia de Buenos Aires un cementerio indígena del siglo XVII en peligro fue protegido por la comuna y la Provincia, realizando un rescate arqueológico y comprando el predio al privado que lo poseía.

En 2003, se aprobó la ley nacional 25.743 que otorga al Estado Nacional el resguardo del patrimonio arqueológico y paleontológico. Sin embargo, los mega emprendimientos siguen realizándose sobre un territorio rico en yacimientos sin que se tomen medidas para evitarlo o resguardar parte del patrimonio.

En este sentido, es de destacar que la carta magna bonaerense no reconoce la preexistencia étnica indígena, en contraposición a la Constitución Nacional.

Los arqueológos del INAPL reclaman a las empresas que financien estudios de impacto arqueológico para poder evaluar los daños y rescatar la mayor cantidad de piezas. Vecinos, ecologistas, referentes de pueblos originarios, historiadores, organizaciones sociales, partidos políticos, quieren, además, preservar los espacios, partiendo de la premisa de que quienes administran el Estado no pueden favorecer la venta de tierras de propiedad del mismo a favor de negociados inmobiliarios.

No alcanza con extraer, rescatar e investigar piezas arqueológicas, resulta indispensable que la ADIF S.E., Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado, conserve las tierras linderas al Canal Villanueva, en las inmediaciones de Dique Luján – Villa La Ñata, como propiedad del Estado, para avanzar en la preservación e investigación de sitios sagrados de los pueblos originarios, que únicamente podrán ser protegidos si continúan siendo propiedad del Estado.

El Estado debe tener una política clara en la preservación de los sitios arqueológicos y sagrados de los pueblos originarios, que permita el respeto y conocimiento profundo de la cultura de nuestros antepasados.

Por lo expuesto solicito a mis pares el acompañamiento con su voto positivo el siguiente proyecto.

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